El Silencioso Voluntario y el Entrecortado Ruidoso: El Cáncer del Rol Virtual
- Andres Felipe Gomez Montoya
- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
Desde hace unos años, los juegos de rol en línea han crecido hasta convertirse en la solución definitiva a nuestro mayor enemigo: la logística. Coordinar a un grupo de adultos funcionales para que saquen tres horas semanales, se desplacen por una ciudad colapsada —pese a tener el "mejor sistema de transporte del país"— y se sienten a jugar, es una tarea digna de una odisea griega.
La virtualidad llegó como la Tierra Prometida, pero cuidado, porque también trajo consigo dos plagas que están erosionando la mesa: el irrespeto y la falta de compromiso.
1. El Silencioso Voluntario: El fantasma de la sesión
Para jugar rol virtual solo necesitas un computador, un micrófono e internet. Simple, ¿verdad? Pues parece que para algunos es la excusa perfecta para entrar en estado catatónico.
En una mesa presencial, siempre hay un despistado con el celular; pero en la virtualidad, el Silencioso Voluntario es un nivel superior de toxicidad. Es ese sujeto que:
Juega un videojuego en otra pantalla mientras "rolea".
Se levanta de su silla sin avisar.
Atiende llamadas o, en el colmo de la osadía, ¡está en dos mesas a la vez!
Estos personajes no aportan a la historia, no empujan la trama y solo emiten sonido cuando llega su turno de iniciativa. Su existencia depende de una tirada de dados que salve sus decisiones mediocres. Si no hay combate, desaparecen. Si eres un Silencioso Voluntario, hazle un favor al hobby y retírate; busca una mesa presencial donde el contacto visual te obligue a comportarte como un ser social.
2. El Entrecortado Ruidoso: La interferencia constante
Este espécimen no es tan malintencionado como el anterior, pero es igual de desesperante. Si vas a jugar en línea, el audio es tu única herramienta de conexión. Por ende, cualquier ruido que arruine la dinámica es un atentado contra la sesión.
Hablo del jugador que no invierte en un micrófono decente, pero sobre todo, del que no tiene control sobre su entorno:
La tertulia de la tía con la vecina de fondo.
El partido de fútbol a todo volumen.
Mascotas que parecen sacadas de un bestiario infernal.
Y los más cínicos: los que hacen scroll en TikTok con el micro abierto.
Como Dungeon Master, la solución es mutearlos, pero el ciclo es agotador: se pierden, preguntan "¿qué pasó?", y nos obligan a repetir todo. Es un trabajo inmamable al que nadie debería ser expuesto.
Nota del DM: El rol virtual demanda más concentración, no menos.
Conclusión: Autoevalúa tu brújula de valores
El rol es un acto de generosidad colectiva. Si vas a conectarte para ser una sombra o una fuente de ruido blanco, mejor no te conectes. No seas irrespetuoso con el tiempo de los demás.
Antes de tu próxima sesión, revisa tu equipo, apaga las distracciones y, por favor, está presente. El juego (y tu DM) te lo agradecerán.
¡Saludos!
De las dos "plagas" del rol en línea mencionadas en el artículo, ¿cuál consideras que drena más la energía y la paciencia de tu mesa actualmente?
El Silencioso Voluntario: Prefiero el ruido al vacío
El Entrecortado Ruidoso: La falta de higiene técnica es inac
En mi mesa hemos logrado erradicar ambos comportamientos


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